Hoy el marketing compite en un escenario complejo: audiencias saturadas, atención escasa, canales fragmentados y presupuestos cada vez más exigentes. En ese contexto, muchas marcas siguen tomando decisiones críticas —sobre campañas, packaging, comunicación o experiencia de compra— basadas en opiniones, intuición o métricas que no explican el porqué del comportamiento.

Ahí entra el neuromarketing aplicado: una forma de investigación que combina neurociencias, psicología del comportamiento e investigación de mercado para entender cómo las personas perciben, sienten y deciden frente a estímulos de marketing, publicidad y comunicación. No se trata de reemplazar lo tradicional, sino de complementarlo con evidencia más directa: medir lo que pasa cuando el consumidor se enfrenta a un estímulo real, en tiempo real, y con métricas comparables.

¿Por qué el neuromarketing es relevante hoy?

Porque gran parte de las decisiones de consumo ocurre de manera rápida y automática. Las personas no siempre pueden explicar con precisión por qué eligieron un producto, por qué confiaron en una marca o por qué ignoraron un anuncio. Muchas veces, lo que cuentan después es una interpretación racional de una decisión que ya ocurrió.

Cuando se entiende esto, cambia la forma de optimizar: ya no se trata de “hacer algo bonito” o “hacer algo que guste”, sino de diseñar estímulos que logren tres cosas esenciales:

  1. Captar atención (si no se ve, no existe).
  2. Generar emoción (si no activa nada, se olvida).
  3. Facilitar comprensión (si se entiende lento o confuso, se abandona).

Y lo mejor: todo eso se puede medir.

Pero esto no es algo exclusivo de nuestra firma, hay autores importantes que llevan décadas investigando la conducta humana y en sus hallazgos se basan nuestros modelos.

Daniel Kahneman: decisiones reales, no “humanos racionales”

Sus aportes más conocidos se sostienen en dos ideas grandes:

1) Teoría de los dos sistemas (Sistema 1 y Sistema 2)

2) Prospect Theory (con Amos Tversky)
Es una crítica descriptiva a la teoría clásica de utilidad esperada: muestra que, bajo riesgo, la gente no elige como “agente racional”.
Conceptos clave (en simple):

Traducción directa a neuromarketing: si el mensaje no se entiende rápido o genera sensación de pérdida/riesgo, se cae. Y el “framing” de precio, promo, garantías, despacho o devolución puede cambiar conducta sin cambiar el producto.


Richard Thaler: economía conductual aplicada a consumo

El aporte de Thaler es aterrizar la psicología en decisiones económicas cotidianas. El Comité Nobel resume tres contribuciones centrales:

1) Mental accounting (contabilidad mental)
Las personas separan el dinero en “cuentas” mentales (presupuesto para ocio, para hogar, para “gastos hormiga”), y deciden según esa contabilidad interna, aunque económicamente no tenga sentido hacerlo así.
En marketing: explica por qué algunos precios “entran” y otros no, y por qué los bundles/planes/“desde” funcionan distinto según el contexto.

2) Endowment effect (efecto dotación) + pérdida
Tendemos a valorar más lo que sentimos que es “nuestro” que lo mismo cuando no lo poseemos. Está muy ligado a la aversión a la pérdida.
En marketing: prueba gratis, prueba en casa, devoluciones fáciles y “reserva” activan propiedad psicológica.

3) Nudge / choice architecture (con Cass Sunstein)
Popularizan la idea de que el diseño del entorno de elección (“arquitectura de elección”) puede empujar decisiones sin prohibir alternativas (ej.: defaults, orden, visibilidad).
En UX/retail/publicidad: orden de info, prominencia del CTA, defaults, ubicación de precio/beneficio, todo es arquitectura de elección.


Paul Ekman: emoción visible y microexpresiones (base del facial coding)

Su aporte clave es el Facial Action Coding System (FACS): un sistema anatómico para describir movimientos faciales observables en “unidades de acción”.
Esto sostiene el “facial coding” moderno: no “lee la mente”, sino que codifica patrones de expresión que se pueden relacionar con estados emocionales, y comparar entre estímulos.


Antonio Damasio: emoción como insumo de la razón (no enemigo)

En Descartes’ Error (1994) plantea que la toma de decisiones racional requiere guía emocional; propone la hipótesis del marcador somático: señales corporales/emocionales ayudan a priorizar opciones y elegir.
En marketing: refuerza que emoción no es “decoración”; es parte del motor de decisión (confianza, riesgo, urgencia, seguridad, agrado) lo que nosotros llamamos “la marca somática”


John Bargh: automaticidad (lo no consciente influye conducta)

Trabajo influyente sobre cómo señales del entorno pueden activar procesos no conscientes y guiar percepción/acción sin deliberación constante.
En comunicación: apoya la idea de que contexto, primes, consistencia visual y señales sutiles pueden cambiar interpretación y elección.


Robert Zajonc: preferencia antes que explicación

En “Preferences need no inferences” argumenta que el afecto puede ocurrir antes (o sin) inferencia cognitiva completa: primero “me gusta/no me gusta”, después lo explico.
En publicidad: explica por qué una pieza puede “conectar” sin que el usuario pueda justificarlo bien.


Qué hace Agencia Mars

Agencia Mars trabaja como un laboratorio aplicado de neuromarketing orientado a mejorar decisiones en cuatro frentes principales:

El objetivo transversal es el mismo: reducir el ensayo y error, mejorar la efectividad de lo que se diseña y aumentar el retorno de inversión.


Las 3 tecnologías principales que se usan (y qué miden)

El corazón de estos estudios está en medir atención y emoción de forma objetiva, con herramientas que convierten un estímulo en datos comparables.

1) Eye Tracking (seguimiento ocular)

Mide atención visual real: qué mira una persona, en qué orden, por cuánto tiempo y qué ignora completamente.
Permite responder preguntas críticas como:

Entregables típicos:

2) GSR (Respuesta Galvánica de la Piel)

Mide activación emocional (arousal): intensidad de reacción del sistema nervioso frente a un estímulo.
Sirve para detectar momentos de:

Importante: el GSR no “adivina” si la emoción es positiva o negativa por sí sola; indica fuerza de respuesta. La lectura se enriquece al cruzarla con lo que la persona estaba viendo y con el facial coding.

3) Facial Coding (codificación facial)

Analiza microexpresiones faciales para estimar valencia emocional (agrado/desagrado) y reacciones como sorpresa, frustración o interés (según el modelo).
Es especialmente útil para:


Qué entregan estas mediciones: atención, emoción, comprensión y recordación

Con neuromarketing se puede responder un set de preguntas que son oro para marketing y creatividad:

  1. Atención: ¿lo vio? ¿cuándo? ¿qué ignoró?
  2. Emoción: ¿generó interés o fricción? ¿agrado o rechazo?
  3. Comprensión: ¿se entendió el mensaje? ¿se procesó rápido o costó?
  4. Recordación: ¿qué queda después? ¿recuerda la marca y el beneficio, o solo recuerda “la pieza”? ¿hay confusión con otra marca?

Este punto es clave: no basta con ser visto. La publicidad tiene que dejar huella. Y esa huella se puede evaluar.

Además, se puede distinguir entre dos tipos de atención:


Qué se puede medir en publicidad, comunicación y marketing

El laboratorio aplicado permite evaluar estímulos como:


Comparaciones que sí sirven (y evitan decisiones “a ojo”)

Uno de los mayores valores del enfoque es que permite comparar escenarios y tomar decisiones con evidencia, por ejemplo:

Esto permite optimizar con precisión: no solo “ganó por clic”, sino por capacidad de captar atención, generar emoción, ser entendido y recordado.


Cómo es el proceso de un estudio (de principio a fin)

Para que un estudio sea útil, el proceso se estructura en etapas claras:

  1. Definición del objetivo
    Qué se quiere responder: visibilidad, comprensión, emoción, recordación, elección, comparaciones entre alternativas.
  2. Diseño metodológico
    Se define la muestra (N), segmentación, contexto, estímulos a testear y condiciones del test.
  3. Ejecución del test
    La persona recibe una instrucción, realiza una tarea o consume estímulos en un orden controlado (frecuentemente aleatorizado para evitar sesgos).
  4. Definición de AOIs (Áreas de Interés)
    Se “marca” el estímulo en zonas comparables: logo, precio, CTA, claim, texto, imagen, sello, etc.
    Esto permite medir rendimiento por elemento, no solo por pieza completa.
  5. Análisis y visualizaciones
    Heatmaps, recorridos, métricas por elemento, comparaciones A/B y lectura de patrones.
  6. Conclusiones accionables
    Recomendaciones concretas para mejorar: jerarquía, claridad, copy, diseño, orden, formatos, tamaño, escenas, claims o placements.

Menos intuición, más evidencia

Hoy el marketing no puede darse el lujo de invertir en piezas que “se ven bonitas” pero no se ven, no se entienden o no se recuerdan. El neuromarketing aplicado permite responder lo que de verdad importa: qué capta atención, qué conecta, qué se comprende y qué queda en la mente.

Si buscas mejorar performance publicitaria, optimizar packaging, elevar la experiencia en retail o aumentar conversiones en digital, la decisión más inteligente no es adivinar. Es medir.

¿Quieres evaluar tus campañas, tu packaging o tu experiencia digital con evidencia real?
En Agencia Mars se pueden diseñar estudios a medida para comparar alternativas, detectar fricciones y optimizar con datos accionables.

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