La electromiografía o EMG es una técnica médica que consiste en la colocación de pequeños electrodos de bajo voltaje en forma de aguja (que no es necesario enterrarlos en la piel) en el territorio muscular que se desea estudiar para medir las respuestas y la conectividad entre los diferentes electrodos.

La EMG mide actividad eléctrica generada por los músculos, en estudios de Neuromarketing normalmente los músculos faciales para analizar emociones mediante las microexpresiones faciales, sobre todo el músculo superciliar (corrugator supercili) y el músculo cigomático (zygomaticus) o músculo de la sonrisa. También se pueden usar en las manos para medir la impulsividad por tocar o sentir un producto o servicio al ser presentado, pero es menos usado.

La EMG puede ser una herramienta poderosa de indicador de valencia emocional positiva o negativa de las reacción de estímulos, en pocas palabras gusto y disgusto ante un estímulo, como el aroma de un perfume, un licor, un producto, pero en amplio espectro de estímulos visuales, auditivos, olfativos y de gusto o sabores.

La información de la EMG o Electromiografia permite calcular índices emocionales de los distintos estímulos de Marketing, Publicidad o Comunicación presentados en un estudio (Spots, videos, brochures, packagings, series, videos en general, entre otros)

Su gran debilidad es la complejidad de usarlos en estudios versus otra herramienta que más adelante veremos para medir exactamente lo mismo.

Escrito por Miguel Angel Ruiz Silva, Director General de Agencia Mars y Experto en Consumer Neuroscience o Neuromarketing

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